¿A quién le creemos los pronósticos de contagios de Covid-19?

Publicado por: Periódico Digital Vértice _: OPINIÓN _:

Ricardo Navarro

Hace algunas semanas escuchamos al presidente Bukele afirmar que en mayo El Salvador podría tener 2 millones de contagiados, en los últimos días escuchamos pronósticos de UFG y FUSADES
que en el caso más pesimista se podría llegar a 60 mil contagiados. ¿A quién le creemos?
En un pronóstico, ya sea del cambio climático, crianza de pollos, epidemia de cucarachas o zancudos o pandemia de coronavirus, uno siempre tiene que suponer algo. Lo más usual y fácil al
hacer un pronóstico es suponer que en el futuro las causas se mantienen igual que en el pasado y  así se calcula la variable de interés, lo que se conoce como “Ceteris Paribus”. Si en el contagio se mantiene libremente la acción del coronavirus, la situación en mayo podría ser como lo dijo el presidente de la República Nayib Bukele que tendríamos US$ 2 millones de contagiados y se quedó corto, porque hubiera seguido diciendo que para el mes de junio habrían cerca de 8 mil millones de contagiados
en el mundo o sea todos estaríamos en esa situación.

Así funciona el crecimiento exponencial. Ahora bien si comenzamos a tomar medidas para detener el contagio, la realidad podría estar más cerca del pronóstico de UFG-FUSADES, pero si todos y todas tomamos con seriedad el problema y nos lavamos las manos con mucho jabón, hacemos gárgaras con sal para generar un ambiente alcalino en la garganta, rociamos los zapatos y superficies con las que estamos en contacto con soluciones de agua con lejía y mantenemos un prudente distanciamiento social, el contagio del coronavirus lo podemos detener y entonces todos esos pronósticos de miles de contagiados serían
exagerados.
En el cambio climático nosotros decimos que nuestra civilización va en camino de su propia destrucción, pero eso será cierto si y solo si continuamos emitiendo gases de efecto invernadero como hemos hecho en el pasado, pero si nos ponemos serios y reducimos drásticamente las emisiones y hacemos muchos otros cambios en el sistema político económico, nuestra civilización podría no ser destruida.
Yo recomendaría a los que les gusta hacer pronósticos que mejor no los hagan o al menos no los hagan en público, porque simplemente están adivinando y la situación podría ser mucho mejor o mucho peor de lo que vaticinan y si aciertan en sus vaticinios sería pura chiripa, entonces lo mejor es que en vez de dar a conocer pronósticos, es mejor concentrarse en convencer a la gente que tome las medidas de saneamiento adecuadas. El problema con los pronósticos es que lo que si se genera en la gente es pánico. Una cosa es sumamente clara y es que el principal problema a
nuestra sociedad mundial no va a ser por el efecto directo del virus sino por el pánico que se ha  generado al respecto.

Por ejemplo, suspender la entrada de personas que venían de países con altos niveles de contagio fue una medida racional, pero luego el gobierno entró en pánico y metió en centros de contención a contagiados, sospechosos y no contagiados juntos. Cuando el presidente Bukele habla de los
contagiados, menciona los países de donde vienen, pero ¿Quién dice que ellos ya venían contagiados de sus países? ¿No será quizás que se contagiaron en los centros de contención? Con el pánico se logra dominar a la sociedad civil, la gente ya no protesta porque hace falta agua o se decreta una mala ley de amnistía o de pensiones, con el pánico es posible mover miles de
millones de dólares de un lado a otro y dejar centenares de millones de ganancias.

El barril de petróleo anda por US$ 20 y cuando la situación se normalice podría llegar a US$100, ¿Qué pasaría
si uno de los grandes capitales del planeta compra US$ 20 mil millones en petróleo a México o Venezuela y luego lo vende a US$ 100 mil millones unos meses después? Los ejemplos abundan de ganancias astronómicas en poco tiempo, aquí en El Salvador el pánico de los legisladores hizo que aprobaran más rápido un gasto de US$ 2 mil millones que los US$ 109 millones que nunca se aprobaron. Hemos visto videos que muestran que en Ecuador los muertos se incineran en las calles, pero no se dice que en Ecuador las funerarias, hasta hace poco, no aceptaban velar muertos
con coronavirus y claro se amontonaban.
En síntesis, tratemos de seguir todas las recomendaciones de las autoridades de salud, pero el
gobierno debería hacer lo posible por no generar pánico, porque muy fácilmente tomamos las decisiones y medidas equivocadas.

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