Los medios de comunicación deben ser objetivos y veraces, de lo contrario no cumplen con su función

Los medios de comunicación deben ser objetivos y veraces, de lo contrario no cumplen con su función

Por Carlos Driótez

Nadie pone en duda que los medios de comunicación es el cuarto poder del Estado, por no decir que en muchos casos, debería ser el primero y más poderoso que el poder legislativo, ejecutivo y judicial.

La información que los medios de comunicación transmiten a la sociedad deben pasar por un proceso de filtración, cuyo cedazo obedece a factores de índole de conocimiento de la realidad y también de la historia mundial, si realmente pretenden ser objetivis y veraces.

Saber de dónde viene la información debería ser tan importante, como la información en sí, ya que de este modo el receptor de la información podría, en muchos casos, estimar la intención o los intereses que puede haber detrás de toda esos datos proporcionados por los medios de comunicación.

Muy poca gente realmente sabe, entre otras cosas, porque dicha información no es en absoluto fácil de obtener, ni para nada transparente. El saber y conocer dicha información, implica un arduo trabajo de investigación y análisis.

De hecho, solo hay dos países en Europa que tienen la obligación de proporciona dicha información a la sociedad, según lo exigido en sus legislaciones. Austria y Croacia. Todos los demás países no tienen esa obligación y publican noticias de acuerdo a ciertos intereses políticos o económicos.

En el caso de El Salvador, muchos saben que los medios tradicionales como La Prensa Gráfica, Diario de Hoy, Diario El Mundo han servido por siempre a la oligarquía y a la extrema derecha, por su parte Diario Latino por siempre ha abanderado la iniciativa de la izquierda. Hasta ahora, con la pérdida del poder político, es que estos medios, junto a otros recién salidos en el área tecnológica, se han unido y han iniciado una lucha frontal contra el gobierno del presidente Nayib Bukele.

Sin embargo, han sido las nuevas tecnologías y plataformas como Internet, las que han permitido hoy, obtener información alternativa, y no sujeta a ningún poder fáctico que los pueda manipular en virtud a sus intereses.

Hace mucho tiempo que se empezó a utilizar la propaganda y el control de la información proporcionada a la sociedad, con el fin de controlar la opinión pública, e intentar generar un entorno de pensamiento único, tan necesario por los gobiernos.

La primera campaña seria que se elaboró para ello, fue exactamente hace un siglo en los EE.UU. en 1916 bajo el mandato de Woodrow Wilson. Por aquel entonces, Europa se veía inmersa en la Primera Guerra Mundial, y la sociedad estadounidense no veía ningún interés por una guerra que estaba ocurriendo tan lejos de casa. El presidente Wilson partidario de involucrarse en la guerra europea, intentó cambiar el modo de pensar de la sociedad a través de una campaña propagandística llamada ¨ComisiónCreel¨.

Los resultados fueron extraordinarios, ya que en seis meses se pasó de una sociedad pacifista totalmente desinteresada por la guerra en Europa, a una sociedad plenamente enfurecida por el fenómeno bélico y totalmente contraria a los alemanes.

Años más tarde y durante la segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels Ministro de propaganda Nazi, hizo suya el método de propaganda ideado por sus enemigos aliados en la Primera Guerra Mundial, e incluso lo mejoró con sus principios de propaganda y máximas tales como, ¨una mentira repetida mil veces, se convierte en una realidad¨. Hizo de la propaganda política y el control de la opinión de la sociedad, un arte en sí mismo.

Tampoco es difícil pensar que la información recibida por los medios de comunicación a nivel internacional, están siendo tratados con un sesgo que obedece a los intereses de los grupos empresariales que hay detrás, y de la necesidad de controlar la opinión pública de forma concreta y en su provecho.

La verdad es que cualquier medio de comunicación tiene intenciones claras y definidas. ´No olvide que saber quién le informa, es saber lo que le quieren decir, y saber lo que nunca le van a contar´.

Como lo señala Óscar Müller Creel, doctor en derecho, catedrático y conferencista, los criterios ideológicos atenderán a las creencias o inclinaciones políticas, religiosas o de otra índole, de los encargados de la redacción o los directivos y propietarios del propio medio. Los periodistas deben de someterse a esta realidad, de lo contrario son expulsados de los medios, esta realidad muchas veces influye tanto en los periodistas que llegan a creer lo que publican los medios en que laboran.

Para que la sociedad pueda ser un buen crítico del actuar de los medios gubernamentales y de los de la empresa privada se requiere de una opinión pública caracterizada por la diversidad de la crítica sana y constructiva, lo que se logra cuando el sistema de información de un país presenta dos elementos esenciales.

La primera es la libertad de información que implica la posibilidad de que los medios transmitan la información que consideren pertinente sin que exista otro control que los propios criterios de filtración y clasificación; y segundo, la pluralidad mediática que requiere la existencia de suficientes medios de comunicación para que se puedan presentar a la sociedad diversas corrientes ideológicas y políticas, de tal forma que le permita a los ciudadanos la posibilidad de optar por las diversas posibilidades de pensamiento que transmiten los medios.

Entre éstos se encuentra uno que es muy influyente que es el control económico que se da a través de la publicidad oficial. En muchos países, el Estado suele ser uno de los principales consumidores de la publicidad que transmiten los medios y, por consecuencia, se puede volver selectivo en su contratación de publicidad a través de preferencia a aquellos medios que les causen la menor incomodidad.

Redacción Vértice

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